(Publicado en Las Provincias 15/10/06)
La Unión Europea ha dado un ultimátum a Camps por su política urbanística, pero siendo grave, eso y que anuncien que no van a hacer caso, no lo es menos, la caza de brujas que el PP ha emprendido en Ferrocarrils de la Generalitat contra aquellos sindicalistas que tampoco se resignan a que la verdad no se esclarezca, y a que no se asuman las responsabilidades que en cualquier otro país democrático se habrían asumido.
La apertura de un expediente a Diego Trigo, representante del Sindicato Ferroviario, por haber dicho lo que pensaba en la llamada Comisión de Investigación del Metro, es una muestra de cómo entiende Consell de Camps la libertad de expresión y la crítica en democracia.
Los años de poder le han llevado a actuar ya sin disimulos. Si hay que repetir hasta la saciedad que Zapatero nos margina, a pesar de poner en el presupuesto del Estado un 22% más de lo que ponía Aznar para esta Comunitat, se repite, se pone al servicio de la mentira a Canal 9, y punto.
Si hay que decir que la Unión Europea va contra los intereses de la Comunitat porque les saca los colores a Camps, por el desastre urbanístico que el PP ha ejecutado en esta tierra, se dice y no pasa nada. La identificación a la que han llegado entre Comunitat, Consell y PP es tal, que cualquiera que ose criticar a Camps, critica a la Comunitat ¡Ni Jordi Pujol se atrevió a tanto! Cualquiera que ose criticar la política urbanística, o los nauseabundos niveles de corrupción que han alcanzado, crítica a la Comunitat, quien tenga la ocurrencia de criticar al PP es un mal valenciano, vendido al oro extranjero y por tanto, un enemigo de la Comunitat.
Esto es práctica común en las dictaduras, cuyos dictadores siempre están hablando del enemigo exterior, cuando desde fuera se reclama democracia. Franco hasta lo dejó escrito en su testamento. Pero que aquí se utilice con la misma soltura con que se haría si viviéramos una dictadura, clama al cielo, es imperdonable, y es motivo de que se haga todo lo posible para que el PP salga de la Generalitat. No puedo creerme que todos los que votaron al PP, creyendo en sus promesas, estén de acuerdo con que hayamos llegado a un nivel de identificación entre partido, gobierno y Comunitat que haya valido para acuñar casi un régimen, más que para legitimar a un gobierno democrático.
El expediente del sindicalista Diego Trigo se enmarca en esa concepción totalitaria del poder. Quien pide responsabilidades, quien crítica su gestión de Camps, es un hereje que merece la persecución, en este caso la laboral. Es necesario ejemplarizar al rebelde para que cunda el ejemplo. Diego Trigo se ha convertido en un enemigo de la Comunitat, como lo somos todos los que no compartimos que la línea 1 del metro de Valencia siga teniendo los mismos trenes con 60 millones de usuarios año, que tenía cuando solo eran 14 los millones de usuarios; como lo somos todos los que no entendemos que haya habido dinero para todas las grandes obras vistosas, pagando además por ellas el doble de lo que valen, y no hay habido dinero para garantizar mejor la seguridad de los que viajan bajo tierra, no para ir a la ópera, ni a los grandes fastos, sino a trabajar, a estudiar, al médico, o a lo que les de la gana, que para eso son libres y pagan sus impuestos.
Diego Trigo tiene mi solidaridad, la de mi grupo y la de todos los usuarios del metro que piden responsabilidades, que creen que el accidente era evitable, y a pesar de ello son magníficos valencianos y no necesitan envolverse en la señera hasta para dormir, y tampoco declaran enemigos exteriores cada vez que se equivocan. En eso se diferencian de Camps.
jueves, octubre 19, 2006
martes, octubre 10, 2006
HAY QUE CAMBIAR
(Publicado en Las Provincias 8/10/06)
La moción de censura ha sido para Camps un caldo demasiado caliente. Por eso ha hecho todo lo posible para alejarlo de su lado en todo momento. No quería caldo, pero he tenido tres tazas. Quería un solo de debate y ha tenido tres.
El cúmulo de despropósitos continuados cometidos por el Camps y el PP ha demostrado que nos encontramos ante un partido desgarrado por las luchas de poder, agotado, preocupado sólo por su supervivencia, y con un presidente mal asesorado, que ya no puede disimular su pánico escénico y su debilidad como dirigente.
De no ser ese el diagnóstico no habrían tenido un comportamiento más próximo a tiempos del pasado que a los que corresponden a una democracia avanzada, sólida y consolidada. Resulta difícil cometer más errores, evidenciar tanto desprecio a la política, a la democracia y a las instituciones en tan corto espacio de tiempo.
Se ha incumplido la Ley de Gobierno al no celebrar el debate de Política General en septiembre, se ha dado una muestra de prepotencia, si no de prevaricación, al anunciar la retirada de competencias al ayuntamiento de Catral, con motivos o sin ellos, tanto da, en la víspera del debate de la censura, cuando se lleva casi doce años permitiendo, alentando y legalizando el pelotazo urbanístico más despreciable que se había dado nunca en esta tierra. Torrevieja, Castalla, Orihuela, Castellón, Catarroja y decenas más son una prueba de ello.
Se ha intentado embutir dos debates en uno, el de la censura y el de política general, para que el segundo tapara al primero. Se ha impedido que los grupos dispusieran de un mínimo de tiempo para estudiar el discurso del candidato Pla y poder contestar con objetividad. Se ha llegado a no dar tiempo a los diputados para aliviar las necesidades fisiológicas humanas, con tal de que todo transcurriera cuanto antes, porque Camps estaba aterrorizado, negándose a venir al Parlamento y a punto de soltar unas lagrimitas, no de sentimiento, sino de pavor. ¿Por qué me ha pasado esto a mí? se pregunta mirando al cielo siempre que le sucede algún inconveniente.
Pues porque es usted el presidente de esta Comunitat, señor mío. ¡No le van a presentar la moción de censura al conserje del Botánico! Pero si algún error se ha convertido en una muestra de prepotencia imperdonable ha sido el no asistir al pleno de la moción de censura desde el primer momento. No es un error, es una muestra de comportamiento de un débil, psicológicamente, y un maleducado políticamente.
La moción puede ser justa o injusta, puede afectarle más o menos al presidente, pero no ir al Parlamento el día que te la presentan es un desprecio al pueblo valenciano, a los que no le votaron, y más aún a los que le votaron, porque de un presidente se espera una defensa ajustada a las circunstancias y que dé la cara. Cuando un político empieza a no poder dar la cara, y llega a tener que huir del Parlamento, no hay duda alguna, está para cambiar.
Camps está para ser relevado. Mucha gente confió en él para dirigir los destinos de esta comunidad creyendo que, como el PP gobernaba en Madrid, sería bueno para los valencianos. Pero no ha sido así. Este hombre no ha resultado como presidente. Se ha acobardado ante la corrupción, ante el debate político y ante el pluralismo interno de su partido. Ha dejado caer los servicios públicos.
Necesitamos un presidente que no engañe, que no se asuste y que recomponga las relaciones rotas con nuestro entorno vecinal y con el Gobierno de la Nación. Estar enfrentados con todos puede beneficiar al PP, aunque yo lo dudo. Pero de lo que no cabe duda es, que aunque fuera bueno para el PP, no es bueno para la Comunidad. Camps ya no puede resolverlo. Es hora de cambiar.
La moción de censura ha sido para Camps un caldo demasiado caliente. Por eso ha hecho todo lo posible para alejarlo de su lado en todo momento. No quería caldo, pero he tenido tres tazas. Quería un solo de debate y ha tenido tres.
El cúmulo de despropósitos continuados cometidos por el Camps y el PP ha demostrado que nos encontramos ante un partido desgarrado por las luchas de poder, agotado, preocupado sólo por su supervivencia, y con un presidente mal asesorado, que ya no puede disimular su pánico escénico y su debilidad como dirigente.
De no ser ese el diagnóstico no habrían tenido un comportamiento más próximo a tiempos del pasado que a los que corresponden a una democracia avanzada, sólida y consolidada. Resulta difícil cometer más errores, evidenciar tanto desprecio a la política, a la democracia y a las instituciones en tan corto espacio de tiempo.
Se ha incumplido la Ley de Gobierno al no celebrar el debate de Política General en septiembre, se ha dado una muestra de prepotencia, si no de prevaricación, al anunciar la retirada de competencias al ayuntamiento de Catral, con motivos o sin ellos, tanto da, en la víspera del debate de la censura, cuando se lleva casi doce años permitiendo, alentando y legalizando el pelotazo urbanístico más despreciable que se había dado nunca en esta tierra. Torrevieja, Castalla, Orihuela, Castellón, Catarroja y decenas más son una prueba de ello.
Se ha intentado embutir dos debates en uno, el de la censura y el de política general, para que el segundo tapara al primero. Se ha impedido que los grupos dispusieran de un mínimo de tiempo para estudiar el discurso del candidato Pla y poder contestar con objetividad. Se ha llegado a no dar tiempo a los diputados para aliviar las necesidades fisiológicas humanas, con tal de que todo transcurriera cuanto antes, porque Camps estaba aterrorizado, negándose a venir al Parlamento y a punto de soltar unas lagrimitas, no de sentimiento, sino de pavor. ¿Por qué me ha pasado esto a mí? se pregunta mirando al cielo siempre que le sucede algún inconveniente.
Pues porque es usted el presidente de esta Comunitat, señor mío. ¡No le van a presentar la moción de censura al conserje del Botánico! Pero si algún error se ha convertido en una muestra de prepotencia imperdonable ha sido el no asistir al pleno de la moción de censura desde el primer momento. No es un error, es una muestra de comportamiento de un débil, psicológicamente, y un maleducado políticamente.
La moción puede ser justa o injusta, puede afectarle más o menos al presidente, pero no ir al Parlamento el día que te la presentan es un desprecio al pueblo valenciano, a los que no le votaron, y más aún a los que le votaron, porque de un presidente se espera una defensa ajustada a las circunstancias y que dé la cara. Cuando un político empieza a no poder dar la cara, y llega a tener que huir del Parlamento, no hay duda alguna, está para cambiar.
Camps está para ser relevado. Mucha gente confió en él para dirigir los destinos de esta comunidad creyendo que, como el PP gobernaba en Madrid, sería bueno para los valencianos. Pero no ha sido así. Este hombre no ha resultado como presidente. Se ha acobardado ante la corrupción, ante el debate político y ante el pluralismo interno de su partido. Ha dejado caer los servicios públicos.
Necesitamos un presidente que no engañe, que no se asuste y que recomponga las relaciones rotas con nuestro entorno vecinal y con el Gobierno de la Nación. Estar enfrentados con todos puede beneficiar al PP, aunque yo lo dudo. Pero de lo que no cabe duda es, que aunque fuera bueno para el PP, no es bueno para la Comunidad. Camps ya no puede resolverlo. Es hora de cambiar.
sábado, septiembre 30, 2006
SOBRE EL TOMATE Y OTRA CUESTIONES
Me planteaba contestar con un comentario al post último en el que habeis puesto varios de los vuestros, pero me ha parecido mejor hacerlo en este post, ya que veo que, a pesar de lo aburrrido que es este blog, quizá tengas razón Sadam,-¿vives en Cataluña?- algunos seguis aportando comentarios. El Sapo sigue en su tono irónico que es la mejor tabla de salvación para llevar una vida soportable, sobre todo en esta nuestra querida tierra. Y Rafa manifiesta su preocupación por lo de Aquí hay Tomate. Te explico, Rafa: El Tomate apareció en una comparecencia de prensa que tuvimos mi compañaro Toni Such y yo mismo en la puerta del IVEX, en Valencia el paado día 22, cuando fuimos a pedir la factura de un millon de dolares pagada por un concierto que no se celebró, o mejor dicho pagada dos veces por uno que sí se celebró. El caso es que por las facturas pagadas, o falta un concierto por celebrar en Mexico, o sobra una factura pagada. Porque se han pagado dos veces los derechos de producción del concierto. Bien, ese día acudió una notable cantidad de medios a la cita y, entre ellos, los del Tomate. Nunca nos hemos negado, ni nos negaremos a atender a un medio de comunciación, sea el que sea, menos cuando es en plena calle. Eso puede hacerlo la Pantoja y otras estrellas, pero nosotros no.
El programa tiene la factura que tiene y una audiencia que con frecuenica ronda los CUATRO MILLONES espectadores. Lo han enfocado como han querido, pero no han manipulado ni tergiversado la información, y no sé por qué, me temo que les ha costado la protesta de algún intocable del PP, no sin efectos. Esas son las razones Rafa. Puedo explicarte más, personalmente; alguna cosa te gustará. Si me llamas o quedamos a tomar un café, te cuento y de paso, nos conocemso. Ya tenemos algunos post de por medio y es hora de conocernos en persona.
Sadam, hay lo que hay. Este blog es personal, le presto poca atención, pero estoy dispuesto a atender tus sugerencias de temas de dicusión, si no me desbordas con ellos. A ver si lo animamos entre todos. Es verdad que solo publico mis artículos, pero los que entrais, especialmente el Sapo, le dais mucho ambiente.
A los que dais animos, gracias, a veces viene bien. No sabeis los palos que lleva uno por exponer su criterio, a veces equivocado, es verdad, pero expuesto con la mejor de las intenciones. A pesar de que en la Generalitat, y en el PP, hay mucho tomate.
El programa tiene la factura que tiene y una audiencia que con frecuenica ronda los CUATRO MILLONES espectadores. Lo han enfocado como han querido, pero no han manipulado ni tergiversado la información, y no sé por qué, me temo que les ha costado la protesta de algún intocable del PP, no sin efectos. Esas son las razones Rafa. Puedo explicarte más, personalmente; alguna cosa te gustará. Si me llamas o quedamos a tomar un café, te cuento y de paso, nos conocemso. Ya tenemos algunos post de por medio y es hora de conocernos en persona.
Sadam, hay lo que hay. Este blog es personal, le presto poca atención, pero estoy dispuesto a atender tus sugerencias de temas de dicusión, si no me desbordas con ellos. A ver si lo animamos entre todos. Es verdad que solo publico mis artículos, pero los que entrais, especialmente el Sapo, le dais mucho ambiente.
A los que dais animos, gracias, a veces viene bien. No sabeis los palos que lleva uno por exponer su criterio, a veces equivocado, es verdad, pero expuesto con la mejor de las intenciones. A pesar de que en la Generalitat, y en el PP, hay mucho tomate.
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