viernes, marzo 31, 2006

FRANCIA SE REBELA CONTRA LA DERECHA

No siempre una imagen vale más que mil palabras, pero en esta ocasión hablan por sí solas. Son las consecuencias de querer imponer desde la legitimidad demócratica, sin duda, políticas que ni la razón colectiva, ni el corazón de la sociedad, acepta como suyas ni considera solución a sus problemas. Quienes creen que los jovenes aquí pasan de todo, sólo se concentran para el botellón y, por tanto, no responderían a una cuestion similar, quizá lleguen a equivocarse. Que no nos pase es menester.






lunes, marzo 27, 2006

CORRUPCIÓN: ¿Nada que decir?

(Publicado en Las Provincias 26/03/06)


Mientras esta semana el alto el fuego declarado por ETA ocupaba los periódicos en toda España, en nuestra Comunidad una reedición del Caso Naseiro, con variaciones, ocupaba las planas centrales de casi toda la prensa. Una vez más conversaciones grabadas demuestran que la corrupción, esta vez en Orihuela, ha alcanzado límites insoportables para una sociedad democrática decente.
Da arcadas leer el contenido de las grabaciones: reparto de comisiones millonarias por adjudicaciones de contratos de servicios, utilización del Plan General Urbanístico para hacerse rico sin pegar golpe y aprovechándose de la política para perpetrar pelotazos… Allí, en Orihuela, donde a Miguel Hernández se le murió Ramón Sijé. Si levantara la cabeza…Allí, que ya hubo un ex alcalde del PP condenado por apropiarse del dinero de unas monjitas. Qué han hecho los oriolanos para merecer esto. ¿Tan sólo votarle al PP? ¿Es suficiente para aguantar que los elegidos se corrompan sin límite a costa del Pueblo que les votó? Parece ser que no sólo es suficiente, sino que la cúpula del partido que gobierna el Ayuntamiento y la Comunidad, no tiene ninguna medida que tomar a pesar de estar más que advertida desde hace mucho tiempo de que las cosas en ese municipio, y en otros, no caminaban por el camino de la decencia. Se empieza callando, se sigue escondiendo y se acaba no controlando la corrupción. Ahí estamos.
El doblemente Presidente, del partido y del Consell, Francisco Camps, no tiene nada que decir. ¿Se comportarían del mismo modo, él y su partido, si estuvieran protagonizando la corrupción cargos de otro partido, del PSPV por ejemplo? Conteste Vd. Mismo.
Lo cierto es que estamos en el mismo punto al que llegamos en el Caso Naseiro. Las grabaciones ya han sido tildadas de ilegales, sólo que esta vez no lo ha hecho un tribunal, lo ha hecho el Conseller González Pons, que no es un tribunal, pero con frecuencia informa dictando sentencia. Al Conseller portavoz, y por ende al Presidente, no les preocupa el contenido, como no les ha preocupado el contenido del caso Fabra, les preocupan los aspectos jurídico legales del mensajero, no el mensaje. Si esa perspicacia la hubieran tenido ante el primer caso de corrupción, cortándolo y no permitiendo ni un comportamiento indecente más, ahora ni tendríamos tantos altos cargos acusados, ni imputados, ni incluso algún condenado. Pero no lo hicieron y ahora, cuando la corrupción estalla cada día con más virulencia, el control ya les resulta imposible, máxime cuando el aire huele en el PP a derrota. Cómo se va a recriminar ahora a alguien que caiga en la tentación, cuando lleva tiempo viendo que otros de más copete han campado por sus respetos, han manejado los instrumentos públicos de la política y las instituciones para enriquecerse, y todo sin que la dirección del partido lo impidiera, sin que el código ético se ejecutara y, lo que es peor, viendo como los actores de la corrupción acaban convirtiéndose en baluartes políticos del líder del Partido en la Comunidad. ¿Quién asesora a Camps? ¿Qué medios de comunicación sigue? ¿Tan sólo Canal 9? Así nos va. Canal 9 informa de una Comunidad que pertenece a otro planeta. Aquí no tenemos televisión pública, ha sido abducida por una nave en forma de gaviota. Pero eso no justifica que la corrupción haya llegado a la envergadura que presenta en esta Comunidad, tampoco que ni Camps ni el PP al que pertenecen muchos cargos acusados no tengan nada que decir.
Urge que Adela Pedrosa, Secretaria General del PP, coja un dossier de prensa, de esta semana, sobre la corrupción en Orihuela, se vaya a la Presidencia de la Generalitat, toque en la puerta y diga bien fuerte: ¿Hay alguien ahí dentro? Y si, por un casual, contesta el Presidente que le traiga a las Cortes a dar cuenta. La cosa no aguanta más.
Andrés Perelló

lunes, marzo 20, 2006

LA GRAN FALLA DEL PP

(Publicado en Las Provincias 19/03/06)

Si Valencia fuera París tendríamos el bateau mouche por el cauce del Turia y quizás la Tour Eiffel estaría por la Ciudad de las Ciencias, pero no tendríamos fallas ni mascletá. Claro que, si fuera así es posible que tuviéramos a los jóvenes, y a los no tan jóvenes, llenando las calles de protesta pidiendo una vivienda sin pelotazo, un trabajo digno, un quirófano sin espera insoportable, una plaza de residencia, un transporte público mas eficiente, una escuela sin barracones…Y pidiendo que se deje de despilfarrar el dinero de todos los que, por estar sujetos a nómina o a otros controles de Hacienda, no podemos defraudar con la facilidad con la que lo hacen los que no lo están. Pero como aquí tenemos mucha más paciencia, y el ruido más sonoro que solemos hacer es de nuestra querida traca, nos han cogido la medida y han concluido que se puede despilfarrar sin mesura el dinero público tan sólo con decirnos que eso es bueno para Valencia. No dicen si también lo es para los valencianos, aunque la experiencia de la última década indica que no sólo no es bueno, sino que nos ha hipotecado el futuro a algunos para que otros ostenten su nueva situación social y económica, cumpliendo con todos los ritos que definen al nuevo rico. En nuevos ricos debemos a estar a la cabeza de España, seguramente por eso somos también la Comunidad más endeudada. Y cómo ha sido eso. Muy sencillo: sobrecostes, facturas por obras no realizadas, gastos innecesarios, obras faraónicas sin control de ningún tipo, propaganda innecesaria o pagada sin que se haya realizado la campaña contratada y… nos faltaría papel en esta columna.

Cuando se han criticado esas conductas, la respuesta del PP y de los hombres de Camps es la misma que la que en su día dieron los hombres y las mujeres de Zaplana. Es una respuesta PP estándar: si me criticas estás contra el progreso de Valencia. ¡Anda! Y digo yo, ¿No puede Valencia progresar sin marrullerías y pagando por las cosas sólo lo que valen? Pues parece ser que en la doctrina del PP eso no es posible.

Por eso la Fiscalía del Tribunal del Cuentas denuncia que siendo ministro de Trabajo el ex Presidente Zaplana las campañas de publicidad se lanzaban a bolea, se pagaban a mansalva, y se adjudicaban al grupo de afines, entre ellos a la empresa de Miguel Ángel Rodríguez. La derecha ya no guarda ni las apariencias como hacía en tiempos de nuestros abuelos. Para ellos las mayorías absolutas son el reflejo de los vencedores frente a los vencidos, y por eso actúan después de ganar las elecciones como si se hubieran ganado una guerra, tomando el estado como un cuartel y el dinero público como un botín.

Las pruebas van saliendo sin que nadie pueda ya contener su envergadura. Zaplana se entrenó en nuestra Comunidad en todo lo referido a caprichos, propagandas, lujos e inversiones ruinosas con dinero público. Cuando llegó al ministerio contó con la ayuda inestimable de Gerardo Camps que, instruido en Madrid, fue investido por el President Camps como Conseller de Hacienda. ¡Con tantos que había aquí menos manirrotos! Así que a los valencianos no debe extrañarnos nada de lo que diga el Tribunal de Cuentas ni de lo que digan las fiscalías o los tribunales. Aunque a Adela Pedrosa le parezca que sólo se investiga a los suyos. Pero, si es que tenéis tantos cargos metidos en enredos, Adela. No querrás que vayan a declarar al Caso Fabra cuatro ministros y un Conseller del PSOE. Tienen que ir los supuestos implicado en el asunto. Los que han hecho de la política una gran falla y están convirtiendo nuestro dinero en las cenizas de una cremá incontrolada en cuya llamas se calientan unos pocos. La gran falla del PP.