La política es menos compleja de lo que algunos políticos la hacen. Tiene muchas similitudes con el resto de órdenes de la vida. Es, o ha de ser, muy parecida a la vida misma. Basta con que, quienes la hacemos, tengamos principios y valores que orienten nuestra trayectoria vital, y los extendamos a todos los lugares donde obramos. La política es uno de los lugares donde la carencia de principios y valores, provoca estragos, genera políticos de baja catadura moral, y acciones que afectan, sobre todo, a quienes han de sufrirlas como gobernados.
Lo mismo sucede con el periodismo. Como actividad vital, también tiene que observar, a mi juicio, unos valores y ajustarse a unos principios básicos. Tanto da que un periodista, o un periódico, se orienten por la senda del conservadurismo o del progresismo. Las dos son respetables y necesarias en democracia. Pero las dos requieren de principios básicos y valores. Contrastar la información, respeto a las personas, y no confundir entre opinión e información, me parecen un principios inquebrantables para cualquier medio de comunicación, público sobre todo, pero también privado. Lo privado, en un Estado de Derecho, y en una democracia real, no puede tener licencia para exonerarse de principios, menos si se trata de un medio de comunicación que, al informar, contribuye a formar el conocimiento y la opinión de la sociedad.
Digo esto con la solemnidad y el sentimiento que se experimenta al decidir decir adiós a la colaboración en las páginas de un medio en el que, me he sentido a gusto, no se me ha censurado ni una línea de un artículo, y donde, sin serlo, por ser gratuita la colaboración, me he sentido una humilde parte de una plantilla, con muchos de cuyos miembros comparto amistad, afecto y a veces opinión.
Pero no es menos cierto que, constatando que, en esta etapa, la estrategia empresarial confluye en demasía con la estrategia de un partido, el PP, ha llegado un momento en que me resulta incompatible sentirme como he expresado antes, sin, a la vez, sentirme incómodo por una forma de entender la información que, sin calificarla, no comparto.
No comparto que los escándalos sean distintos, según quien sea el autor. Que se condene informativamente a dos partidos democráticos por pactar de cara a las elecciones, y no se desgarren páginas a gritos, cuando un partido desde el gobierno se rebela contra las sentencias firmes del Supremo, porque le afectan a uno de los suyos, como sucede con el caso de Villarreal. No comparto que se le otorgue el crédito de una portada a una tránsfuga, después de ser expulsada de su partido por indecente, y se le niegue la credibilidad a quien, por representar públicamente a ese partido, representa a casi un millón de electores.
Sé que hay un gobierno en la Generalitat carente de escrúpulos para manipular la televisión pública. Sé que presiona a los medios que considera ideológicamente afines. Conozco como dictan titulares, porque alguno de sus deslenguados miembros no se priva de presumir por las veces que le llama, mientras está comiendo, algún director para recibir instrucciones contra la oposición. Porque lo conozco, no puedo compartirlo. Me gusta comunicar, expresar mis ideas y opiniones, en cualquier espacio. Pero no puedo hacerlo sintiendo que estoy ocupando un lugar, que al PP le vendría bien en su ansía por deglutir cualquier resquicio donde pueda recrearse una opinión diferente a la suya. Desde hoy puede contar también con este pequeño espacio en el que tanto he disfrutado. No quiero que el PP me vea como un ocupa, o que alguien tenga que hacer esfuerzos para soportarme, por ser de los que soy. Gracias a Las Provincias y, sobre todo, a los que tuvieron la paciencia de leerme.
lunes, diciembre 04, 2006
martes, noviembre 28, 2006
EL QUE SE VA...

(Publicado en Las Provincias, 26-11-2006)
Se va del debate de la moción de censura despreciando a Les Corts, a los que lo censuraban, no escuchándoles, y a los que le votaron no representándolos. Se va fuera cuando hay debates de compromiso, el último sobre las deficiencias en la sanidad pública.
No dice una sola palabra frente al más grave accidente de metro de la historia de España. Y está haciendo motivos más que sobrados para irse a casa en mayo. Está cansado, se acompleja frente a otros presidentes de comunidades vecinas, se atrinchera frente al Gobierno de la Nación, olvidándose de que él mismo representa al Estado en esta tierra. Es Francisco Camps, el que se va, poco a poco, pero se va, cada vez está mas claro.
Da igual que hagan campañas multimillonarias, que sigan manipulando la televisión pública. Canal 9 está llegando a los límites de lo permisible. Da igual que hayan diseñado una estrategia mediática que ha convertido a prestigiosos diarios de línea conservadora en una mera prensa de partido. El, se va, no hay manera de evitarlo. Se está yendo permanentemente. De las responsabilidades del accidente del metro, de los problemas de la educación, de la sanidad, en la que dice que invierte un millón de euros diarios y sabe que es mentira.
¿Que cómo lo demuestro? Muy sencillo, ahí va: el presupuesto de inversiones en Sanidad en 2005 fue de 177.480.520 millones de euros, no de 365 millones que debería haber sido para invertir un millón diario. Pero de ese presupuesto inicial, se han quedado sin invertir 46. 329,941 euros. ¿Se nota ya la mentira? Por si acaso algún partidario muy convencido no la nota aún le doy otra cifra. A un millón diario de inversión, en 30 de septiembre de ese año deberíamos llevar invertidos 270 millones de euros ¿No? Pues no, se presupuestaron para todo el ejercicio 2006, 189.719,840 euros y llevamos invertidos hasta esa fecha 65.966.423 euros, o lo que es igual, tres meses antes de finalizar el ejercicio llevamos sin ejecutar el 65% de las inversiones en Sanidad.
Me pregunto quién le prepara, al que se va, a Camps, las notas y los discursos para que los diga en inauguraciones y los lea en Les Corts. Y me pregunto por qué no los comprueba antes y nos pretende engañar a todos. Si intenta engañar a los que por obligación conocemos el presupuesto, qué no hará con los sufridos ciudadanos que han de dedicar su tiempo a ganarse la vida y a calcular como llegar a fin de mes.
Al final todo sale a la luz. Está saliendo las facturas falsas de Terra Mítica, ha salido el contrato de dinero negro del IVEX con Julio Iglesias, se ha manifestado inseguro el metro por falta de inversiones. Claro que, la forma en que se ha manifestado inseguro ha sido salvaje, y la respuesta de los responsables, perversa, altanera y digna de desprecio en las urnas. Se sabrán más cosas muy pronto. Y más sabríamos de no negarse Camps, el PP y sus corifeos mediáticos, a que se introduzca la transparencia, en los cargos públicos, en los contratos y en las cuentas públicas.
Camps lo sabe y lo teme, por eso vuelve a ofrecer un pacto de desarrollo estatutario después de incumplir, uno tras otro, los acuerdos anexos al pacto del Estatuto, y de llevarnos a unas elecciones con el más absoluto caos electoral.
Pueden llamar obstruccionista a la oposición. Pero quien llega sin ley electoral a las elecciones, por no admitir que Les Corts sean más plurales rebajando el listón electoral al 3%, es el gobierno de Camps y del PP. ¿Qué pacto se puede hacer con un hombre que incumple su palabra reiteradas veces? ¿Qué pacto se puede volver a hacer con el que se va?
Sencillamente ninguno. No es la hora de los pactos. Ya pasó. Es la hora del cambio y de la alternativa.
Se va del debate de la moción de censura despreciando a Les Corts, a los que lo censuraban, no escuchándoles, y a los que le votaron no representándolos. Se va fuera cuando hay debates de compromiso, el último sobre las deficiencias en la sanidad pública.
No dice una sola palabra frente al más grave accidente de metro de la historia de España. Y está haciendo motivos más que sobrados para irse a casa en mayo. Está cansado, se acompleja frente a otros presidentes de comunidades vecinas, se atrinchera frente al Gobierno de la Nación, olvidándose de que él mismo representa al Estado en esta tierra. Es Francisco Camps, el que se va, poco a poco, pero se va, cada vez está mas claro.
Da igual que hagan campañas multimillonarias, que sigan manipulando la televisión pública. Canal 9 está llegando a los límites de lo permisible. Da igual que hayan diseñado una estrategia mediática que ha convertido a prestigiosos diarios de línea conservadora en una mera prensa de partido. El, se va, no hay manera de evitarlo. Se está yendo permanentemente. De las responsabilidades del accidente del metro, de los problemas de la educación, de la sanidad, en la que dice que invierte un millón de euros diarios y sabe que es mentira.
¿Que cómo lo demuestro? Muy sencillo, ahí va: el presupuesto de inversiones en Sanidad en 2005 fue de 177.480.520 millones de euros, no de 365 millones que debería haber sido para invertir un millón diario. Pero de ese presupuesto inicial, se han quedado sin invertir 46. 329,941 euros. ¿Se nota ya la mentira? Por si acaso algún partidario muy convencido no la nota aún le doy otra cifra. A un millón diario de inversión, en 30 de septiembre de ese año deberíamos llevar invertidos 270 millones de euros ¿No? Pues no, se presupuestaron para todo el ejercicio 2006, 189.719,840 euros y llevamos invertidos hasta esa fecha 65.966.423 euros, o lo que es igual, tres meses antes de finalizar el ejercicio llevamos sin ejecutar el 65% de las inversiones en Sanidad.
Me pregunto quién le prepara, al que se va, a Camps, las notas y los discursos para que los diga en inauguraciones y los lea en Les Corts. Y me pregunto por qué no los comprueba antes y nos pretende engañar a todos. Si intenta engañar a los que por obligación conocemos el presupuesto, qué no hará con los sufridos ciudadanos que han de dedicar su tiempo a ganarse la vida y a calcular como llegar a fin de mes.
Al final todo sale a la luz. Está saliendo las facturas falsas de Terra Mítica, ha salido el contrato de dinero negro del IVEX con Julio Iglesias, se ha manifestado inseguro el metro por falta de inversiones. Claro que, la forma en que se ha manifestado inseguro ha sido salvaje, y la respuesta de los responsables, perversa, altanera y digna de desprecio en las urnas. Se sabrán más cosas muy pronto. Y más sabríamos de no negarse Camps, el PP y sus corifeos mediáticos, a que se introduzca la transparencia, en los cargos públicos, en los contratos y en las cuentas públicas.
Camps lo sabe y lo teme, por eso vuelve a ofrecer un pacto de desarrollo estatutario después de incumplir, uno tras otro, los acuerdos anexos al pacto del Estatuto, y de llevarnos a unas elecciones con el más absoluto caos electoral.
Pueden llamar obstruccionista a la oposición. Pero quien llega sin ley electoral a las elecciones, por no admitir que Les Corts sean más plurales rebajando el listón electoral al 3%, es el gobierno de Camps y del PP. ¿Qué pacto se puede hacer con un hombre que incumple su palabra reiteradas veces? ¿Qué pacto se puede volver a hacer con el que se va?
Sencillamente ninguno. No es la hora de los pactos. Ya pasó. Es la hora del cambio y de la alternativa.
lunes, noviembre 20, 2006
FALTA SOLVENCIA, SOBRA INDIGENCIA
(Publicado en Las Provincias, con el título recortado, 19/11/06)
Como valenciano estoy harto de que me acomplejen a fuerza de medírmelo todo mirando a otro. Al PP le digo: “¡¡Ya no puedo más!!” Y estoy dispuesto a decirlo pueblo a pueblo, casa por casa. ¡¡Ya está bien!!
No puedo con tanta mentira, tanta propaganda, tanta comparación sobre mi tamaño como valenciano, en las que siempre salgo perdiendo. Todo me lo quitan por ser valenciano, no me dan nada por ser valenciano, los catalanes nos quieren quitar el turismo, la Copa del América, el agua, el Puerto... y entre tantas cosas que nos quieren quitar, a ninguno se le ha ocurrido quitarnos también el Consell de la Generalitat y regalarle un desierto para que lo llene de PAI, y mientras nos dejen vivir tranquilos, sin victimismo, ni esas comparaciones odiosas, que jamás hicieron cuando Aznar se hacía escuchas intimas en catalán con Pujol.
Se lo dijo Pla a Camps el miércoles en Les Corts, y es verdad, aquí lo que sobra es indigencia, y lo que falta es solvencia. Y si tenemos un Consell y un presidente que le dan menos que a Montilla en Cataluña, la conclusión es bien clara, quitemos a este que no le dan nada y pongamos a uno como Montilla, o como a otro de los que sí les dan, y hagamos camino sin comparaciones estúpidas ni lloriqueos.
Muchos valencianos no aguantamos ya tanto lloro y tan pocos resultados. Como nos cansa contemplar a tantos corifeos de los que piensan hacer grande Valencia arrimándose al sol que más calienta… sus bolsillos.
Y me refiero con toda rotundidad a determinados empresarios “apolíticos”, que les falta tiempo para sumarse a todas las plataformas de plañideras que monta Camps contra Zapatero, para ver que les cae, en vez de exigir mas inversión en I+D+I, en vez de decir las cosas claras y dejar de medírsela con los catalanes, con todo; ahora con el puerto, y planteando a la Generalitat medidas contra la crisis industrial, en vez de susurrarlas al oído de la oposición para quedar bien con todos, pero eso sí, sin equivocarse de bando.
Ya esta bien de ficciones y peloteos. O se está por la claridad, contra el despilfarro, por el progreso social y económico de todos, o se está por mantener el pesebre de unos pocos a costa de todos. Y ya le podéis llamar a eso, valencianía, o poneros una camiseta con la señera. Lo que hacéis muchos patriotas de folclore es suscribir acciones de valencianía para, abusando del sentimiento de los valencianos, con el agua, con la lengua, con las inversiones, o con lo que sea, hacer el agosto político y económico sin ningún escrúpulo. Y el PP derribar a Zapatero que es lo único que le da vida.
En lo referido al Puerto, en vez volver al ataque a Cristina Narbona y a Rodríguez Zapatero, para hacer el juego al PP, en vez de volver a la comparación acomplejada, lo que hay que hacer es ver como conseguimos el mejor puerto del Mediterráneo, sin dejar a los valencianos sin su playa más cercana y popular, su Malva-rosa.
No todos tenemos la suerte de tener segunda residencia al lado de la playa, en Dénia o Altea, y necesitamos una playa cerca de la ciudad aunque tengamos que ir “buseando” con la EMT.
¿Es que ya no valen las declaraciones de impacto ambiental? ¿Es que si un informe dice que con ese proyecto nos quedamos sin playa, no hay forma de hacer otro? ¿Es que un Puerto en Sagunto no sería Valencia? ¿Es que no hay manera de ser valenciano sin tener que daros siempre la razón? Sí la hay, pero para eso hay que pasar del victimismo a la ilusión, y de la indigencia a la solvencia, y Camps ya no puede hacer eso. Está demasiado agotado para afrontar el futuro. Se impone el cambio.
Como valenciano estoy harto de que me acomplejen a fuerza de medírmelo todo mirando a otro. Al PP le digo: “¡¡Ya no puedo más!!” Y estoy dispuesto a decirlo pueblo a pueblo, casa por casa. ¡¡Ya está bien!!
No puedo con tanta mentira, tanta propaganda, tanta comparación sobre mi tamaño como valenciano, en las que siempre salgo perdiendo. Todo me lo quitan por ser valenciano, no me dan nada por ser valenciano, los catalanes nos quieren quitar el turismo, la Copa del América, el agua, el Puerto... y entre tantas cosas que nos quieren quitar, a ninguno se le ha ocurrido quitarnos también el Consell de la Generalitat y regalarle un desierto para que lo llene de PAI, y mientras nos dejen vivir tranquilos, sin victimismo, ni esas comparaciones odiosas, que jamás hicieron cuando Aznar se hacía escuchas intimas en catalán con Pujol.
Se lo dijo Pla a Camps el miércoles en Les Corts, y es verdad, aquí lo que sobra es indigencia, y lo que falta es solvencia. Y si tenemos un Consell y un presidente que le dan menos que a Montilla en Cataluña, la conclusión es bien clara, quitemos a este que no le dan nada y pongamos a uno como Montilla, o como a otro de los que sí les dan, y hagamos camino sin comparaciones estúpidas ni lloriqueos.
Muchos valencianos no aguantamos ya tanto lloro y tan pocos resultados. Como nos cansa contemplar a tantos corifeos de los que piensan hacer grande Valencia arrimándose al sol que más calienta… sus bolsillos.
Y me refiero con toda rotundidad a determinados empresarios “apolíticos”, que les falta tiempo para sumarse a todas las plataformas de plañideras que monta Camps contra Zapatero, para ver que les cae, en vez de exigir mas inversión en I+D+I, en vez de decir las cosas claras y dejar de medírsela con los catalanes, con todo; ahora con el puerto, y planteando a la Generalitat medidas contra la crisis industrial, en vez de susurrarlas al oído de la oposición para quedar bien con todos, pero eso sí, sin equivocarse de bando.
Ya esta bien de ficciones y peloteos. O se está por la claridad, contra el despilfarro, por el progreso social y económico de todos, o se está por mantener el pesebre de unos pocos a costa de todos. Y ya le podéis llamar a eso, valencianía, o poneros una camiseta con la señera. Lo que hacéis muchos patriotas de folclore es suscribir acciones de valencianía para, abusando del sentimiento de los valencianos, con el agua, con la lengua, con las inversiones, o con lo que sea, hacer el agosto político y económico sin ningún escrúpulo. Y el PP derribar a Zapatero que es lo único que le da vida.
En lo referido al Puerto, en vez volver al ataque a Cristina Narbona y a Rodríguez Zapatero, para hacer el juego al PP, en vez de volver a la comparación acomplejada, lo que hay que hacer es ver como conseguimos el mejor puerto del Mediterráneo, sin dejar a los valencianos sin su playa más cercana y popular, su Malva-rosa.
No todos tenemos la suerte de tener segunda residencia al lado de la playa, en Dénia o Altea, y necesitamos una playa cerca de la ciudad aunque tengamos que ir “buseando” con la EMT.
¿Es que ya no valen las declaraciones de impacto ambiental? ¿Es que si un informe dice que con ese proyecto nos quedamos sin playa, no hay forma de hacer otro? ¿Es que un Puerto en Sagunto no sería Valencia? ¿Es que no hay manera de ser valenciano sin tener que daros siempre la razón? Sí la hay, pero para eso hay que pasar del victimismo a la ilusión, y de la indigencia a la solvencia, y Camps ya no puede hacer eso. Está demasiado agotado para afrontar el futuro. Se impone el cambio.
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