martes, noviembre 07, 2006

ESTO ES MANHATTAN

(Publicado en Las Provincias 5/11/06)

Nuestra querida Comunidad ha sido comparada a través de los tiempos con distintas zonas del Mundo, sobre todo con algunas de Estados Unidos. Unos han visto en ella la California Española, otros, los actuales inquilinos del Consell, la han visto siempre más cerca de Florida. Pero después de tres legislaturas de Gobierno PP en estas tierras, ha acabado por aparecer el prototipo de modelo urbanístico y de desarrollo que se quería realmente para los valencianos. Manhattan. Esto es Manhattan, y su paradigma está en Cullera. Sin tapujos, sin medias tintas y con toda la implicación necesaria por parte del gobierno de todos los valencianos. Pero a diferencia del Manhattan de allende los mares, el de aquí tiene un coeficiente de edificación muy superior al estipulado por la Ley vigente en la materia, es decir una versión de pelotazo más, bien disimulado, eso sí, y por si eso no bastara, no tiene el agua garantizada para abastecer los usos necesarios de una masa humana como la que allí se puede albergar, mucha más de la habitual si contamos con que está justo en la playa, con lo que ello eleva los usos, sobre todo en verano, y no tiene los accesos garantizados. Es decir es un auténtico enjambre y un foco de conflictos y problemas a corto plazo para todo el pueblo de Cullera, deslumbrado por las mieles de la propaganda, y candidato a una explosión de histeria colectiva y manifestaciones en masa frente al Ayuntamiento, cuando la cosa empiece a dar de sí todos los problemas que promete. Claro, que para entonces, los que ahora lo han aprobado igual ya no están allí para aguantarlo y lo tienen que sufrir los que menos han contribuido a semejante estropicio.
Pero si el planteamiento del proyecto sería una barbaridad lo propusiera quien lo propusiera, la cosa cobra tintes de escándalo mayúsculo cuando entre los promotores esta el IVVSA, es decir un organismo público encargado de construir viviendas con el apoyo de Consell, que debería haberse dedicado a construir viviendas de protección oficial durante casi doce años, para frenar la especulación y acercar la vivienda a quienes más la necesitan: los jóvenes y los trabajadores con menor poder adquisitivo. Pero no, lejos de eso, ha permitido que tan sólo una de cada diez viviendas, construidas en los últimos diez años, sea de protección oficial, todo un record, y un modelo claramente confrontado con la abrumadora y soez propaganda que hemos de aguantar, pagada con nuestros impuestos, por arte del PP.
Ese es el modelo: especulación auspiciada desde el gobierno, promoción del pelotazo ya sin disimulos, depredación del territorio y problemas para el futuro. El corto plazo: la cría, reproducción, y engorde del nuevo rico se ha consumado mientras el territorio y el presupuesto público se han consumido. Y como solución, para que nadie se queje, un rosario de concursos de publicidad, propaganda, a los que en pocos meses Camps ha dedicado ya más de mil millones de las derogadas pesetas. Quien esté en contra, estará en contra del progreso de esta magnífica Comunidad, y le será retirada la condición de buen valenciano, como primera medida, lo de lanzar contra él una asociación de vecinos, de constructores, de hijas de María, o un club de fútbol, viene a renglón seguido. Eso también forma parte de la forma de hacer política de nuestros actuales gobernantes, o aceptar o ser amenazado.
¿Cuánto durará esta desagradable situación? Es muy sencillo, hasta que los valencianos, con su poder de decisión electoral quieran. Quedan pocos meses, pero prorrogar esta situación cuatro años más puede ser nefasto para todos, para el PP incluido. Como partido, claro, porque personalmente a algunos de sus dirigentes y sus amigos les va de cine. Los votos les avalan. Al menos así lo justifican todo. ¿No lo sabían? Pues así lo dicen.

lunes, octubre 30, 2006

¡MANDA HUEVOS!

(Publicado en Las Provincias 30/10/06)

La de veces que me acuerdo de Trillo ante la deriva que el PP le está imprimiendo a la política valenciana, haciéndola más propia de épocas poco edificantes para la historia de las libertades, la honestidad y la transparencia, que de las exigencias de la España actual.

Me acuerdo de Trillo porque, manda huevos, que después de negarse Camps, y todo el PP, a que se establezca una nueva forma de hacer política que evite la proliferación de los casos de corrupción que invaden la Comunitat, y que asquean a progresistas y conservadores decentes, quieran quedar como los más transparentes de mundo.

Son los socialistas los que han autorizado con su firma a que se enseñen públicamente sus declaraciones de bienes y actividades. Es el PP el que, no sólo se niega a enseñar las suyas, sino que se niega, desde el poder que tiene en Les Corts, a que se enseñen los bienes de los socialistas, y fuerza a que los medios que domina digan que es Pla quien no ha mostrado su declaración desde hace días. Se puede ser parcial, pero querer que los electores, o los lectores de prensa del cualquier signo, sean imbéciles, es mucho pedir.

La pregunta que los ciudadanos deben hacerle al PP, ya que algunos periódicos no se atreven a hacérsela es: ¿Por qué se niegan a que se conozcan sus bienes y a que se puedan hacer públicos los de los socialistas? Puede que vuelvan a contestar que la ley no lo permite.

Bien, pues esa afirmación dura hasta el miércoles de la semana que viene, en que el PP va a tener ocasión de votar una proposición de ley que, de aprobarse con su voto, obligaría a todos los altos cargos públicos a ser transparentes, haciendo pública sus respectivas declaraciones de actividades y patrimonio. Si votan que no, es que no quieren que haya ley. Es que una casta de políticos educados en sentido vertical, en la homogeneidad, en el mando y ordeno, y en la oscuridad, se manifiestan incapaces de desenvolverse frente a las exigencias del siglo XXI, que reclama a la política una ética con exigencia, transparencia y ninguna doble moral. Algo imposible para muchos que conciben la política como una mera impostura, un lugar para el medro, o una finca privada a cuyo amo no se le pueden pedir cuentas, porque cualquier crítica que se haga a sus acciones y decisiones es un ataque a la Comunidad y a la patria.

Esa es la razón de que el PP, aparentando estar seguro de su próximo triunfo electoral, pero cada día con más pánico a perder, se esté negando a todas las medidas que piden transparencia y cuentas claras. Ese miedo a la afloración de la verdad, es el que le lleva a apropiarse de Canal 9, a manipular a las amas de casa, a engañar a los agricultores y, últimamente, a querer engullir al Valencia Club de Fútbol erigiéndose en defensores de lo que González Pons llama “trato de favor”, intentando registrar al club y a la afición a nombre del PP, para usarlo como munición contra el cambio y contra los socialistas.

Es la operación más sucia a la que podía llegar Camps en su pánico a la derrota. Un hombre al que se lo han regalado todo en la vida no está preparado para perder. Y es de malas personas lo que González Pons quiere hacer contra Pla, incitando a lanzar al Valencia contra él como si los socios y aficionados fueron tarugos sin capacidad de discernir, y meros lazarillos del PP y de sus obscenos intereses electorales.

Ni personalmente te hace falta eso, Esteban, ni es decente políticamente, y tú lo sabes. Por suerte para la decencia pública, en política no vale todo. Al menos en el lado de la política en que yo me desenvuelvo no vale todo, lo estamos demostrando con las propuestas que os ponen tan nerviosos y que queréis destrozar a toda costa. ¡Manda huevos!

lunes, octubre 23, 2006

DERIVA TOTALITARIA

(Publicado en Las Provincias 22/ 10/ 06)

Contradicciones salvajes, escapatorias banales, deriva totalitaria y mucho más, han escenificado los dirigentes del PP y, especialmente Camps, en la semana que hoy concluye. A saber: Camps se va a Barcelona a apoyar a Piqué, a otras cosas que hay que coordinar no ha ido nunca, y en una ocasión tan buena, ni reivindica el trasvase del Ebro, ni le plantea a Piqué si lo autorizará en el remoto caso de ganar las elecciones. Camps organiza un Congreso sobre periodismo, en el que reivindica la libertad de expresión y, a la vez, no tiene ningún escrúpulo en mantener la televisión pública más manipulada del mundo, Canal 9, llena de comisarios políticos de su partido que amedrentan a cualquier profesional que trabaje allí y no se plegue a la manipulación partidista. González Pons, en uno de sus arrebatos mediáticos, defiende a quienes hacen pelotazos urbanísticos, incluso utilizando groseramente a la afición valencianita, y dice que el que quiera las cosas legales está en contra del Valencia. Una vez más, el totalitarismo se manifiesta, el que está en contra de ellos y sus políticas va contra Valencia, contra el Valencia, y contra toda la patria en general. Eso no es de derechas, es de más allá de la derecha. Se plantea la necesidad de que los políticos empecemos a dar ejemplo de transparencia, para poner freno a la elevada cota de corrupción que ha aflorado en nuestra Comunitat desde que el PP llegó al poder, y el portavoz Castellanos dice que es un numerito, Rambla defiende el derecho a la intimidad, y Camps, arrastrado por los acontecimientos, dice que solo tiene un coche y una casa, ¡Y a mí qué, Sr. Presidente! Si luego votan en contra de que se hagan públicas las declaraciones de intereses y de patrimonio de todos los altos cargos de la Generalitat. Por qué tanto miedo a la transparencia, cuando la ocultación y las puertas cerradas nos han llevado a tener el mayor número de casos de corrupción de la historia de la Comunitat. Aquí no hay término medio, o se está a favor de tener las cuentas claras y a la vista, o se sigue practicando la ocultación, cerrando puertas, y negando que los diputados vean las facturas de los sobrecostes y los grandes fastos que tantos nuevos ricos han generado. Hasta ahora Camps y el PP han optado por la oscuridad, ellos sabrán por qué. Están en su derecho, pero lo que no pueden hacer es descalificar a los que damos permiso para que los ciudadanos conozcan nuestro patrimonio, o sacar la cantata del agua o del ataque a la patria, cada vez que se les piden cuentas. Si hay que reivindicar mejor financiación autonómica, vamos a ello, ya lo propuso Pla en el debate de la moción de censura, pero eso es perfectamente compatible con que, además, las cuentas estén claras, la corrupción se acabe, los pelotazos paren, y: la utilización del fútbol, Canal 9, las subvenciones públicas y todo lo que está al abasto del Consell, sirva para eliminar al que disiente, para tapar lo irregular y para convertir a la Comunitat en un campo de pruebas del PP de Madrid en su desaforada tarea de hacer una oposición salvaje, que no hace más que evidenciar que a nuestra querida derecha, la democracia sólo le interesa cuando las cuentas le cuadran, hasta el extremo de convertirla, cuando gana las elecciones, en una mera simulación de lo que en la práctica no es más que un comportamiento soberbio y autoritario, que acaba en la deriva totalitaria a la que el PP está llegando en esta Comunitat, hasta el extremo de querer demostrar que no se equivocan nunca, y que el que se atreva a discrepar de ellos, desde la política o desde su profesión, está perdido. ¿Hay para cambiarlos, o no?