Si entramos en cualquier buscador de Internet poniendo:”Camps anuncia…” hallaremos más de 1.700 entradas. Tantas como anuncios de planes y programas, escuelas, hospitales, lleva Camps hechos en dos años.
Camps ha hecho de su Presidencia la de un hombre anuncio que, llegado el momento, ya ni sabe si lo que anuncia se cumple, ni le interesa saberlo.
El marketing, la propaganda, las promesas falsas y las grandes declaraciones, amplificadas y exhibidas sin réplica por las cámaras del régimen, Canal 9, son única y exclusivamente los soportes del Consell del PP que preside Camps, después de dos años de gobierno.
En Pleno ecuador de la gestión de Camps, hay que ser muy militante para aceptar que una red de empresas radicadas en paraísos fiscales, evasoras por tanto de impuestos, y susceptibles de todo tipo de blanqueos, sean soporte financiero del PP, e instrumentos de trabajo del partido y de distintas administraciones gobernadas por el mismo.
El PP, que se ha manifestado como un Titanic frente a la oposición y frente a todo el que le quisiera pedir cuentas, se encuentra, en dos años, y sin que nadie haga nada por evitarlo, encallado en un iceberg de corrupción y en una crisis, que solo Camps tiene el arrojo de negar, hasta el extremo de que ya da lástima verlo engañar y engañarse de esa manera. ¿No tiene quien le aconseje no lucir esos gestos de inmadurez?
En dos años de gobierno hemos logrado ser la Comunidad Autónoma más endeudada de España, tener el nivel de paro más alto y haber contaminado a todas las instituciones con una crisis partidista, acarreada por una indecente lucha por el poder, que está haciendo lamentarse a más de un votante del PP, de los que sin ser de derechas creyó su propaganda.
La calidad de la democracia se ha resentido en este tiempo porque ante el crecimiento de las irregularidades y los escándalos, se ha impuesto la ocultación y el silencio. Existe miedo a hablar en quienes trabajan en la administración y las empresas públicas, sobre todo en RTVV. Se queman importantes documentos en CIEGSA, se ocultan cuentas públicas…
Y mientras la crisis del PP se consolida en las instituciones, mientras la hipoteca de la deuda comienza a devorar nuestro futuro, las irregularidades y la corrupción han aflorado en masa, los servicios públicos han sufrido deterioros que costara hacer reversibles. Mientras se ha intentado hacer del derecho a la salud una mera mercancía, el Presidente Camps ha optado por convertir en espantajos, algunos sentimientos, necesidades e identidades de este Pueblo, y azuzarlos con vigor cada vez que su innata falta de liderazgo, su falta de alternativas y soluciones se hacen patentes.
Nos ha obsequiado con más de una año de enfrenamientos con todo lo que nos rodea en los que se ha perdido el tiempo como gobierno y la energía como Pueblo
Reconozco, aún así, que ha azuzado bien los espantajos, y que junto a la manipulación de Canal 9, es lo que más rédito electoral aún le esta dando. La sequía, los catalanes, la lengua y lo que dice que Zapatero no le da, es todo lo que le queda, vergonzosamente, a Camps que ofrecernos. Es así de triste la situación.
Es posible que Camps y el PP obtengan réditos políticos o electorales con su propaganda y hasta con sus luchas intestinas y su crisis, quién sabe.
El drama es que con ese bagaje no se puede impulsar un Pueblo hacia un futuro solvente y que esta Comunidad no puede soportar que se le robe el tiempo de construir el progreso con la impunidad con que lo ha hecho el PP en estos dos años.
Robar así un bienio de la vida de un pueblo debe penalizarse en las urnas. La alternativa tiene la obligación de que así sea. Ha sonado su hora.
Andrés Perelló
jueves, enero 12, 2006
DE BRONCA EN BRONCA VA
Desde aquellos tiempos en que el Gobierno y el PP llamaban pancarteros, o calificaban de…”perros que ladran por las esquinas”, a cuantos se manifestaban contra el recorte de libertades en España o clamaban en masa por la paz y contra una guerra que pronto se ha demostrado tan injusta e inútil como ilegal, no ha pasado un siglo. Tan solo ha transcurrido poco más de dos años. El tiempo justo para que en algunos la política haya manifestado su faz más perversa e incoherente.
Todos cuantos criticaron las manifestaciones y las pancartas se pusieron a la cabeza de todas y cada una de las que, sin tregua ni periodo de gracia, se le han convocado al nuevo Gobierno de España. Y lo que es peor, en la mayor parte de los casos lo han hecho utilizando dinero público, de los impuestos de todos, para financiarlas o darles publicidad y convocatoria.
El Presidente Camps es uno de los que le han cogido gusto y se traslada a cualquier lugar en que haya un acto de protesta contra el Gobierno Zapatero.
La sequía, que para Camps y su partido, más que un problema, ha sido desde el primer momento agua de mayo electoral, es el argumento más socorrido para manifestarse en Madrid, en Murcia o allá donde se plantee un enfrentamiento o una ocasión para la bronca.
Empezó alimentando el enfrentamiento con otras comunidades y con el Gobierno de España, y ahora encabeza el enfrentamiento entre provincias y comarcas hermanas, sin crisma ni reflexión. Ahora está en todos los lugares en que no debería estar y abandona aquellos que son de su obligación por ser el Presiente de todos los valencianos. Para muestra el silencio que mantuvo en el pleno extraordinario del Agua del mes de agosto.
Si toda esa energía la hubiera puesta su partido en resolver el problema de la falta de agua en los ocho años que gobernó en España y los más de diez que lleva en la Generalitat, en los que no han traído ni una sola gota a estas tierras, el problema estaría resuelto.
La manifestación de Alicante me parece tan legítima como cualquiera de las que se convoquen en libertad, pero el papel del Presidente encabezándola es de una falta de sensibilidad política, que solo se entiende por la huida permanente de la realidad a la que le conduce la tremenda deuda de la Generalitat, la falta de liderazgo que se deriva de la división de su partido, y la falta de voluntad política para resolver los excesivos casos de irregularidades y corrupción que afectan por primera vez a un partido en el gobierno de nuestra Comunidad. Un presidente de Gobierno no puede encabezar una manifestación que, siendo legítima, supone un enfrentamiento entre territorios y ciudadanos de la misma Comunidad que gobierna.
El Presidente tiene otras tareas que atender. Ha de explicar como hemos llegado a tener una caída del Índice de Producción Industrial de 10 puntos, que nos sitúa por debajo de la crisis de 1992 y nos coloca en la cola de España, tan solo por encima de La Rioja. Ha de explicar: porqué ahora rechaza un Plan de Financiación Sanitaria que es mucho mejor que el que aceptó sin rechistar cuando gobernaba Aznar, porqué seguimos sin acabar con los barracones en los colegios mientras se siguen pagando sobrecostes injustificados en las obras públicas y ocultando las cuentas…
Claro que, si todo eso no se puede explicar, si se está en el partido como si no se estuviera , si se tiene un proyecto agotado, lo mejor es huir, ir de manifestación en manifestación y de bronca en bronca hasta el batacazo final, para el que tan poco falta tanto. El problema es cuando Camps se de el batacazo el 2007, la venda habrá que ponérsela a la Comunidad que es la que estará malherida.
Andrés Perelló
Todos cuantos criticaron las manifestaciones y las pancartas se pusieron a la cabeza de todas y cada una de las que, sin tregua ni periodo de gracia, se le han convocado al nuevo Gobierno de España. Y lo que es peor, en la mayor parte de los casos lo han hecho utilizando dinero público, de los impuestos de todos, para financiarlas o darles publicidad y convocatoria.
El Presidente Camps es uno de los que le han cogido gusto y se traslada a cualquier lugar en que haya un acto de protesta contra el Gobierno Zapatero.
La sequía, que para Camps y su partido, más que un problema, ha sido desde el primer momento agua de mayo electoral, es el argumento más socorrido para manifestarse en Madrid, en Murcia o allá donde se plantee un enfrentamiento o una ocasión para la bronca.
Empezó alimentando el enfrentamiento con otras comunidades y con el Gobierno de España, y ahora encabeza el enfrentamiento entre provincias y comarcas hermanas, sin crisma ni reflexión. Ahora está en todos los lugares en que no debería estar y abandona aquellos que son de su obligación por ser el Presiente de todos los valencianos. Para muestra el silencio que mantuvo en el pleno extraordinario del Agua del mes de agosto.
Si toda esa energía la hubiera puesta su partido en resolver el problema de la falta de agua en los ocho años que gobernó en España y los más de diez que lleva en la Generalitat, en los que no han traído ni una sola gota a estas tierras, el problema estaría resuelto.
La manifestación de Alicante me parece tan legítima como cualquiera de las que se convoquen en libertad, pero el papel del Presidente encabezándola es de una falta de sensibilidad política, que solo se entiende por la huida permanente de la realidad a la que le conduce la tremenda deuda de la Generalitat, la falta de liderazgo que se deriva de la división de su partido, y la falta de voluntad política para resolver los excesivos casos de irregularidades y corrupción que afectan por primera vez a un partido en el gobierno de nuestra Comunidad. Un presidente de Gobierno no puede encabezar una manifestación que, siendo legítima, supone un enfrentamiento entre territorios y ciudadanos de la misma Comunidad que gobierna.
El Presidente tiene otras tareas que atender. Ha de explicar como hemos llegado a tener una caída del Índice de Producción Industrial de 10 puntos, que nos sitúa por debajo de la crisis de 1992 y nos coloca en la cola de España, tan solo por encima de La Rioja. Ha de explicar: porqué ahora rechaza un Plan de Financiación Sanitaria que es mucho mejor que el que aceptó sin rechistar cuando gobernaba Aznar, porqué seguimos sin acabar con los barracones en los colegios mientras se siguen pagando sobrecostes injustificados en las obras públicas y ocultando las cuentas…
Claro que, si todo eso no se puede explicar, si se está en el partido como si no se estuviera , si se tiene un proyecto agotado, lo mejor es huir, ir de manifestación en manifestación y de bronca en bronca hasta el batacazo final, para el que tan poco falta tanto. El problema es cuando Camps se de el batacazo el 2007, la venda habrá que ponérsela a la Comunidad que es la que estará malherida.
Andrés Perelló
TERRA LÍMBICA
Cuando el Papa anunció la eliminación del limbo me acordé de algunos personajes de la vida pública, cuyos nombres prefiero omitir, y sentí auténtica compasión por ellos. Dónde irán a partir de ahora, si dejan el plano terrenal, siendo carne de limbo como son, me pregunté. Eso me ha tenido preocupado unas semanas. Pasadas las cuales he descansado, al comprobar que los buenos oficios del Presidente Camps han debido conseguir que en nuestra Comunidad se instale la única franquicia vaticana del limbo que queda vigente. De un hombre de su talante y de alguno de los componentes de su gobierno era lo menos que podíamos esperar.
Si el limbo no está en esta aquí, díganme cómo es posible que, con la que está cayendo, el Presiente de esta Comunidad no tenga nada que decir a los valencianos, ni una acción, ni una cautela que tomar. Que su posición ante la situación por la que atraviesa su partido y la imagen de la política en esa Comunidad, sea el silencio místico y la inacción, ¿es de estar en el limbo, o no?
A Fabra le siguieron los alcaldes millonarios, de sopetón, en del sur de Alicante, la confirmación del nido de perversión del IVEX, el estallido de Terra Mítica y, no se asusten, más que van a venir. Tiempo al tiempo. Transparencia dixit
Con una inversión de dinero público en Terra Mítica, que el Consell declara del 20%, como si eso fuera una propina, y que tanta falta hace en los servicios públicos. Con altos directivos imputados en presuntos delitos, de lo más antiguos y deplorables: asociación para defraudar impuestos, maquinación para alterar el precio de las cosas, e incluso para cobrar el precio sin haber servido la cosa y, ahora, evasión de capitales a Suiza, como en tiempos de los nuevos ricos franquistas. El Presidente, por boca de sus consellers, se limita a decir que Terra Mítica es también una víctima de esos delitos, y que sus, en otro tiempo, altos directivos, también lo son. Mientras tanto un Camps, Gerardo, se limita a cubrir las espaldas de uno de los imputados, Miguel Navarro, que se encuentra en estos momentos, ni más ni menos, ligado a las infraestructuras de la Ciudad de las Ciencias, más concretamente la Ciutat de les Arts. Y el otro Camps, el Presidente de todos los valencianos, se limita, seguramente, a preguntarse en silencio por qué le ha pasado esto a él, justo en el cargo en que más tiempo ha permanecido de cuantos ha tenido, y sigue en la inacción. Ni defiende el dinero de los valencianos esfumado de Terra Mítica, ni se plantea depurar responsabilidades políticas, ni toma medidas cautelares contra los que, estando imputados, siguen en cargos de responsabilidad en Grandes Proyectos, ni admite, ni evita, ni reprende, siquiera uno tan sólo de los casos de corrupción que se extienden por la Comunidad, carcomiendo a su partido, afectando emocionalmente a muchos de sus votantes, y perjudicando la imagen de los muchos cargos de su partido que, no sólo no son corruptos, sino que no pueden soportar por más tiempo esta situación.
Con las promesas del PP convertidas en mitos caídos: transparencia, limpieza, honestidad y lucha contra la corrupción que, por cierto, no se dio aquí nunca antes de la llegada del PP al poder valenciano. Esto es ya una constatación histórica. Ningún cargo público fue imputado o condenado hasta 1995.
Con una incapacidad manifiesta, no sólo para poder resolver esta desagradable y degradante situación, sino siquiera para poder pararla. Al PP y Camps sólo les queda ofrecernos una franquicia del limbo, de la que tendremos que salir tan pronto como nos den ocasión. Que con las urnas por medio nadie diga que no fue posible. La ocasión la pintan cuadrada y con una abertura en la tapa.
Andrés Perelló
(Despiece: Mientras la corrupción avanza Camps está en el Limbo)
Si el limbo no está en esta aquí, díganme cómo es posible que, con la que está cayendo, el Presiente de esta Comunidad no tenga nada que decir a los valencianos, ni una acción, ni una cautela que tomar. Que su posición ante la situación por la que atraviesa su partido y la imagen de la política en esa Comunidad, sea el silencio místico y la inacción, ¿es de estar en el limbo, o no?
A Fabra le siguieron los alcaldes millonarios, de sopetón, en del sur de Alicante, la confirmación del nido de perversión del IVEX, el estallido de Terra Mítica y, no se asusten, más que van a venir. Tiempo al tiempo. Transparencia dixit
Con una inversión de dinero público en Terra Mítica, que el Consell declara del 20%, como si eso fuera una propina, y que tanta falta hace en los servicios públicos. Con altos directivos imputados en presuntos delitos, de lo más antiguos y deplorables: asociación para defraudar impuestos, maquinación para alterar el precio de las cosas, e incluso para cobrar el precio sin haber servido la cosa y, ahora, evasión de capitales a Suiza, como en tiempos de los nuevos ricos franquistas. El Presidente, por boca de sus consellers, se limita a decir que Terra Mítica es también una víctima de esos delitos, y que sus, en otro tiempo, altos directivos, también lo son. Mientras tanto un Camps, Gerardo, se limita a cubrir las espaldas de uno de los imputados, Miguel Navarro, que se encuentra en estos momentos, ni más ni menos, ligado a las infraestructuras de la Ciudad de las Ciencias, más concretamente la Ciutat de les Arts. Y el otro Camps, el Presidente de todos los valencianos, se limita, seguramente, a preguntarse en silencio por qué le ha pasado esto a él, justo en el cargo en que más tiempo ha permanecido de cuantos ha tenido, y sigue en la inacción. Ni defiende el dinero de los valencianos esfumado de Terra Mítica, ni se plantea depurar responsabilidades políticas, ni toma medidas cautelares contra los que, estando imputados, siguen en cargos de responsabilidad en Grandes Proyectos, ni admite, ni evita, ni reprende, siquiera uno tan sólo de los casos de corrupción que se extienden por la Comunidad, carcomiendo a su partido, afectando emocionalmente a muchos de sus votantes, y perjudicando la imagen de los muchos cargos de su partido que, no sólo no son corruptos, sino que no pueden soportar por más tiempo esta situación.
Con las promesas del PP convertidas en mitos caídos: transparencia, limpieza, honestidad y lucha contra la corrupción que, por cierto, no se dio aquí nunca antes de la llegada del PP al poder valenciano. Esto es ya una constatación histórica. Ningún cargo público fue imputado o condenado hasta 1995.
Con una incapacidad manifiesta, no sólo para poder resolver esta desagradable y degradante situación, sino siquiera para poder pararla. Al PP y Camps sólo les queda ofrecernos una franquicia del limbo, de la que tendremos que salir tan pronto como nos den ocasión. Que con las urnas por medio nadie diga que no fue posible. La ocasión la pintan cuadrada y con una abertura en la tapa.
Andrés Perelló
(Despiece: Mientras la corrupción avanza Camps está en el Limbo)
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